SARA TIRELLI

Quiromasaje, Masaje energético, Terapia Craneosacral

Desde que empezé a tener algo de conciencia en mi ser, recuerdo haberme interesado al tema de  la escucha; la que brindamos a los demás, cuando nos abrimos a sus perspectivas, para poder acercarnos realmente a ellos; la que nos regalamos a nosotros mismos a la hora de preguntarnos ¿ cómo me siento?, ¿ qué deseo?, adónde quiero ir?, ¿ cuáles son mis luces y mis sombras?

 

De la escucha a la  necesidad de comunicar no hay mucho camino: mi trayectoria empezó estudiando «Lenguas y Literaturas Extranjeras» en la Universisad de Bologna, para tener a mi disposición más llaves para poder descifrar el mundo; seguí con un Master en «Coordinación de Centros Socio-Sanitarios y de Acogida».

 

Durante muchos años he trabajado en centros de acogida para menores extranjeros y en centros para la protección de mujeres sacadas de la trata, además de organizar cursos de italiano para refugiados políticos del Proyecto S.P.R.A.R. . El trabajo social, con gente de culturas diferentes, me ha permitido entender la importancia de la escucha y de la comunicación como  herramientas de conocimiento mutuo y crecimiento colectivo.

 

Cuando me mudé a Sevilla, estaba creciendo en mi, también, la necesidad de  integrar la parte más intelectual de nuestro ser a la de las emociones y del cuerpo: necesitaba encontrar otra manera de comunicar y de escuchar,  reapoderarme del toque, al que habia prestado muy poca atención en los años anteriores. Al llegar, empezé mi formación como quiromasajista en el Instituto Kiros y estudié masaje energético – junto a otras técnicas – en Hylé Integral, hasta que mi camino se cruzó con la  terapia  craneosacral y mi perspectiva sobre todo lo que yo conocía tuvo que cambiar completamente.

 

Fue como abrir los ojos sobre un mundo que desconocía: y este mundo, en primera istancia, era yo. La craneosacral ha sido, antes que nada, una herramienta de crecimiento personal, de descubrimiento personal (me trato periodicamente con mis profes). Requisito fundamental para poder trabajar con esta técnica es aprender a escuchar los tejidos, sin perjuicios, sin expectativas,  confiando en uno mismo y en nuestras percepciones, asi como en los recursos del paciente.  Es un trabajo de equipo, que se construye sobre la confianza y que busca los puntos fuertes, dentro del sistema del paciente, para ir enfrentando los  bloqueos, físicos y emocionales, inquistados en el cuerpo. 

 

La craneosacral  busca las causas de los problemas: trata encontrar el trauma primario, del que se originan los síntomas secundarios. El objetivo principal es  devolver a la persona su equilibrio innato.

 

Es un proceso profundo, a nivel físico (liberación de tejidos, desanudamientos,…) y también a nivel sutil (liberación somato-emocional).

 

Me siento infinidamente agradecida por el trabajo que el  Dr. Upledger ( creador del  Instituto Internacional Upledger, en el que sigo una formación continua) ha llevado a cabo durante su existencia. Como buen pionero, él ha logrado acercar el mundo de la ciencia médica tradicional (la craneosacral ha nacido de la osteopatía) al mundo del manejo de las energías y de las nuevas investigaciones.

 

Mi amor incondicional hacia esta técnica – tan respetuosa de los tiempos de cada uno, en el personal camino hacia la sanación – me empuja hoy a desear que más gente la pueda conocer y disfutar de sus beneficios.

 

Entre mis proyectos futuros, también la idea de talleres de masaje para familias. Imagino un espacio donde el masaje pueda ser visto como otra forma de comunicación que, no utilizando palabras, pueda lograr atravesar barreras relacionales aparenteme insuperables.

 

Si hoy he llegado a hacer de eso mi trabajo es porqué mi manos y mi corazón son los instrumentos que mi alma ha eligido para amarme y amar al mundo.

 

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